Sobrevivir al burnout es un arte que puedes desarrollar.

Si has experimentado el burnout, sabrás lo importante que puede ser contar con un plan y que este plan sea tan flexible y creativo como para que te permita fluir entre tus actividades laborales, familia, amigos y vida personal.

 

 

Veamos cómo estás con este tema del agotamiento laboral.

Supongo que alguna vez has sentido esto:

1.Cansancio emocional:

Donde no estás ni feliz, ni enojado o triste. Sientes una molestia generalizada que te dificulta sostener las relaciones cotidianas, en especial aquellas que implican alguna gestión de tipo emocional. Tu sabes! Esas relaciones con personas “difíciles”, donde puede estar incluido tu jefe, un subalterno, algún cliente o compañero de trabajo.

 

 

2.Cansancio físico:

Tu agotamiento no te deja ni para dormir. Sientes que ya no das más, que ese cuerpo no es tuyo y necesitas hacer un alto total para recuperarlo.

Además, puedes tener algunos síntomas relacionados con la ansiedad como tu respiración agitada, palpitaciones o tensión muscular. Esto te va a provocar un dolor generalizado en tu cuerpo y va a afectar tus defensas.

 

 

3.Sientes que no das lo suficiente:

Por más que te esfuerzas no das lo que esperas de ti y te frustra en gran medida. Quieres terminar con lo que estás haciendo y tu perfeccionismo te puede jugar “trampas” porque el cansancio no te deja avanzar. Entonces te sientes impotente y esa sensación te aísla de las demás personas.

 

Si te has sentido así en algún momento, tal vez has experimentado el Burnout o síndrome de estar quemado en el trabajo.

 

 

¿Qué es el burnout?:

Este concepto viene de una serie de investigaciones que iniciaron en los años 1970´s, donde se observaba un tipo particular de cansancio en trabajadores de las áreas enfocadas a servicios y en puestos de dirección. Este agotamiento viene de situaciones provocadoras de estrés y que van a significar factores de riesgo para el trabajador.

Este concepto ayuda a dar visibilidad a los efectos emocionales de situaciones concretas en el trabajo que requieren las habilidades sociales (llamadas muchas veces habilidades blandas) de la persona. Por ejemplo: en aquellas labores relacionadas con servicios como enfermería, educación, medicina y también donde se requiere la supervisión constante del trabajo de otras personas o el servicio al cliente en algunos sectores de negocio.

Este tipo de tareas particulares, donde es necesario mantener activas de forma constante, habilidades como comunicación, negociación, medición y seguimiento de resultados de las personas, enseñanza y el cuidado de otros. Son áreas donde el burnout puede aparecer con mayor facilidad.

El burnout es considerado un “síndrome” porque reúne una serie de síntomas dentro de los que destacan los 3 síntomas antes mencionados.

 

 

¿Quieres saber si estás en riesgo de sufrir burnout?:

Estos son los 5 puntos que pueden darte un indicativo de si estás caminando de cerca con el burnout:

 

1.Tu tipo de profesión:

Como hablábamos anteriormente, según tu profesión puede haber un mayor riesgo de exponerse al burnout para profesores, médicos, enfermeras, jefaturas o puestos dirección, personas que se dedican al cuido de otros, servicio al cliente, personal sanitario o policía.

 

 

2.Estilo de organización en la que te encuentres:

Si es muy jerarquizada, con formas de trabajar aisladas, poca comunicación y pocos elementos de estímulo.

Se debe tomar en cuenta a los emprendedores quienes, aunque no trabajen dentro de una estructura compleja. Su trabajo tiende en ocasiones a ser más solitario, deben estar dispuestos a cubrir todas las áreas del negocio y regularmente no cuentan con un horario (se van a la cama con el trabajo, lo se lo he hecho). Este tipo de forma laboral conlleva el riesgo de exponerse al burnout.

 

 

3.El diseño del puesto de trabajo:

Ya sea que te encuentres dentro de una organización o seas emprendedor es importante tomar en cuenta la sobrecarga de trabajo. Muchas veces tomamos nuestras tareas como un reto emocionante sin medir previamente si a futuro esta carga laboral es sostenible. Si además, no hay control sobre las tareas o una forma organizada de gestionarlas, el riesgo aumenta.  Otros aspectos que pueden aumentar el riesgo son, un trabajo diario donde no te sientes con el apoyo suficiente de compañeros o colegas o si tienes demasiadas tareas sin terminar acumuladas al final del día.

 

 

4.Relaciones interpersonales:

Observa cómo son tus relaciones con otros miembros de la organización. Si éstas son conflictivas, esporádicas y carecen de coordinación y comunicación adecuada, van a significar un factor de riesgo para el burnout.

 

 

5.Variable individual:

Finalmente el factor de riesgo en el que puedes trabajar inicialmente, tu mismo. Valora como está tu autoestima y tu motivación por lo que haces, tu capacidad de mantenerte organizado en el tiempo y tu gestión emocional contigo mismo como en tus relaciones con los demás. Según como percibas estos factores será los indicadores con los cuales trabajar.

Si percibes que estás con varios de estos factores de riesgo del burnout y quieres hacer algo más para trabajar en ello, conversemos en una sesión de descubrimiento!

 

 

Mis 3 lecciones de una experiencia con el Burnout y algo de arte para integrar:

De mi experiencia con el burnout, te puedo decir que lo he vivido en varias ocasiones. Si, como psicóloga y como mamá este tipo de agotamiento generalizado ha estado allí presente y me ha dejado 3 lecciones que te comparto a continuación:

 

1.Aprende a detenerte:

No soy una persona que se detenga. Sigo adelante a pesar de las dificultades que puedan aparecer y esto me ha llevado a sentir este agotamiento. En un par de ocasiones es el cansancio quien me detiene con una fuerte gripe.

Así que, antes de llegar allí, obsérvate como te sientes, como te vas relacionando con los demás y si necesitas un “tiempo fuera” aplícalo de una vez antes de agotarte.

 

2.Cultiva relaciones de profundidad:

Se que cuando he estado en situaciones donde me voy agotando, lo primero que he hecho es cerrarle la puerta a mis personas especiales. Y no se trata de que no quiera estar con ellos. Es que me he metido en el “túnel de yo lo puedo todo”… ¿Te ha pasado? ¿En qué tipo de túnel mental ta has metido? ¿Cómo has salido de allí? ¡Cuéntame!

 

3.Mantén el balance:

Este es el indicador más visible que he tenido. Si estoy sintiendo que mi balance personal no va igual, duermo menos, como más y no he visto a mis personas especiales. Entonces, es la campanada para hacer los cambios necesarios. Integro caminatas, tiempos para dibujar mis ideas y momentos de relación con otros.

 

Un poco de arte cae muy bien:

 

Hazte un Moodboard de valores y metas:

Así como la imagen anterior. Tu puedes armar un collage con todas tus ideas, valores y ese propósito tan importante parati. Mantén este “moodboard” vivo, revisando cada 3 ó 6 meses como van las cosas. Revisa lo que se mantiene y lo que quieres ajustar a tu nuevo presente.

 

 

Detente por un rato:

Dedícate unos minutos a lo que más te guste y ser tan creativo como puedas. Rétate a hacer algo nuevo, pintar, escribir, esculpir, tejer, cocinar. Tu eliges es tu tiempo de crear.

 

 

Ve a caminar y si puedes, abraza un árbol:

Esta es una de las recetas que más me ayudan en mi balance personal.

Si quieres que te de una mano en esta parte, ve a conocer mi Club de Arteterapia.